Calaf: “Vivimos en un país que se moviliza por un partido de fútbol pero no por los recortes de derechos”

“Si quieres saber qué es lo que les importa a las empresas informativas sólo tienes que abrir el periódico una mañana y contar las corbatas que aparecen, seguro que si cuentas las que no aparecen terminas antes”, Olga Rodríguez.


El periodismo ya no es lo que era, ni es lo que es. El qué será todavía está por ver. “El informador ha quedado desplazado por el comunicador y el ciudadano por el consumidor”. Así lo afirma Rosa Mª Calaf.  “Se ha enseñado a comprar, no a pensar” convirtiendo al periodismo simplemente en una mercancía, en un negocio de compra y venta.

Hoy en día, tenemos crisis, recortes, becarios, rescates, Ibex, desempleo, Business Class, jubilación, guerras, contaminación, consumismo… Tenemos economía, pero no tenemos periodismo. “La economía lo domina todo” asegura Calaf, pero por ello también advierte que a “mayor crisis, es necesario un mejor periodismo”. No obstante, en la época que estamos viviendo, el periodismo está envuelto en la misma situación como elemento causante y a su vez, sufridor de sus propias consecuencias.

“Un beneficio a corto plazo”. Eso es lo que buscan las empresas olvidando que los medios de comunicación tienen una “responsabilidad social”. Así lo asegura Olga Rodríguez, periodista especializada en Oriente Medio.

Las corresponsalías son caras y los medios prefieren su cierre para alimentarse de las las grandes agencias. Pero esta nueva situación recae sobre la información cada vez más homogeneizada, unido al hecho de que las agencias “no llegan a todos los sitios y no cubren todos los conflictos”.  Es por ello que de los pocos corresponsales que se mantienen, la mayoría de ellos afirman que se autocensuran para no ser expulsados del medio  lo que alimenta el distanciamiento del verdadero periodismo. El periodismo internacional no refleja la realidad internacional.

Frente  a ello, Olga Rodríguez recordó que la función principal del periodismo es “dar voz a los que no tienen” y como tal, no debemos olvidar los principios básicos de esta profesión.

Pero por otro lado, la sociedad no responde a estos principios. Sufrimos de sobre carga de información, el infoentretenimiento se ha colado en todos los telediarios y el mensaje que se da es homogéneo e inmediato sin margen para análisis, el “caos narrativo” que inunda la sociedad está provocando la “cesura de la desinformación”. Vivir inmersos en el mundo de la comunicación y sin embargo, no profundizar creando un “pensamiento superficial que lleva a la indiferencia”, esa es la base de la “censura de la desinformación” que Mayte Carrasco, corresponsal de guerra free lance, admite que estamos permitiendo crear.

“Vivimos en país que se moviliza por un partido de fútbol pero no por los recortes de derechos” afirma Calaf. Debemos “construir una cultura no sólo de quejas sino de soluciones”. Sólo existe el “pensamiento único” pero ya no existe un “pensamiento crítico” y aunque lo exista, “solos no somos nada, pero unidos podemos cambiar la realidad”.

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