“Nunca hemos sido tan conscientes de que esto se está poniendo patas arriba”

“Escribir y viajar”. Con esta premisa, Ander Izagirre ha ido forjando una carrera en países como Bolivia, el desierto del Sáhara, Pakistán o Groenlandia. Periodista autónomo, especializado en viajes y en temas internacionales en el ámbito de lo social, nació en Donostia en 1976 y desde que terminó la carrera de periodismo se ha dedicado a intentar conciliar estas dos actividades lo mejor posible.

¿Por qué escogiste la especialidad del periodismo internacional y de viajes, si es que lo escogiste?

Vivo como periodista autónomo para poder hacer este tipo de periodismo de la mejor manera posible, sí es una elección.

Es simplemente un interés personal, una curiosidad o ganas de viajar. Desde joven he tenido un gusanillo viajero y vi que el periodismo y el viaje se compenetraban muy bien, es decir, que son dos actividades muy parecidas, en uno es acercarte a otras realidades para conocerlas y en el caso del periodismo, contarlas. Para mí son dos pasiones: escribir o contar historias y viajar y veo que combinan muy bien. Son dos temas que me han atraído siempre y a los que intento dedicarme.

Eres ‘free lance’, ¿cómo financias los reportajes?

De mala manera, muchas veces hasta pierdo dinero con ellos. Voy de viaje por mi cuenta, me pago yo todos los gastos, y a la vuelta tienes que intentar vender lo que has hecho, y muy pocas veces consigues pagarte los gastos simplemente por los reportajes.

Realizo una serie de actividades paralelas, como dar charlas, con las que voy recuperando dinero. Lo que sí hago es, otro tipo de trabajos, otro tipo de periodismo, que para mí, no es el ideal pero con el que consigo completar el sueldo, es decir, yo vivo haciendo estas cosas porque hago otras también. No puedo vivir de irme por mi cuenta a Bolivia o a Pakistán y a la vuelta vender los reportajes. Me apaño así, haciendo otro tipo de encargos en casa; desde reportajes un poco turísticos en revistas vascas o traducciones o textos para museos o encargos de cualquier cosa que son menos atractivos profesionalmente pero con los que luego hago los viajes.

A veces hay viajes que sí te salen mejor, que te pagan bien los reportajes, que das bastantes charlas, que igual te dan un premio por un reportaje, pero eso es una especie de lotería, es decir, a veces salen rentables o a veces se pueden financiar a sí mismo, pero muchas veces no. Yo no puedo vivir de eso.

¿La elección de los temas depende en cierto modo de la financiación?

No. Yo hago lo que me apetece, ese es mi gran fuerte y me organizo el modo de vivir y trabajar para poder hacer lo que me apetece, sin tener que pensar si luego lo voy a poder vender o no. Si fuera así, no haría este tipo de temas porque los temas que me atraen no son rentables.

Sí que hay reportajes que me han salido rentables y con los que he ganado dinero porque de un solo viaje he sacado varios temas, porque los he publicado en varios sitios o en varios países pero a la hora de elegirlos no hago ningún cálculo, simplemente me apetece mucho ese plan, ese tema, y lo hago.

¿Tienes algún reportaje planeado para un futuro próximo?

Todavía no lo sé porque acabo de terminar de escribir un libro sobre Bolivia y ahora tengo algún que otro plan pero es que todavía estoy un poco entre fase y fase. Tengo una posibilidad de volver a Bolivia porque, la verdad es que es un país con historias muy interesantes y muy atractivas  y algunas cosas me quedaron pendientes y cabe la posibilidad de hacer alguna cosa más allí, me lo estoy pensando, pero todavía está un poco verde. Llevo una temporada de estar aquí en casa, haciendo unos reportajes locales por el País Vasco también para comer. Estoy un poco en fase de transición para ver que hago lo próximo.

¿Cuál es el reportaje que más te ha costado hacer anímicamente?

Probablemente la historia que más me ha agitado por dentro es la de los niños mineros en Bolivia porque eran historias de personas muy duras y ver esas historias tan de cerca, su modo de vida en las cabañas en el monte o en qué minas se meten algunos de los chavales es bastante impresionante. Luego también hay otros temas que son más amables aunque hay otras sociedades que tiene un fondo más oscuro.

Me estoy acordando de Groenlandia que es muy idílico para el que va a hacer una visita turística pero en cuanto escarbas un poco, ves que hay muchísimos problemas de alcoholismo, de malos tratos dentro de las familias, de abusos sexuales. Muchas veces no escarbas tanto como para vivirlo de cerca, pero te vas con un desasosiego, con una idea de que aquí hay algo que no cuadra. Eso suele pasar de vez en cuando. Pero para hablar de estos problemas y de estas historias viajamos.

 ¿Hasta que punto es bueno implicarse en el tema o la historia que estás escribiendo y con sus personajes?

 Me parece inevitable y me parece bien, es decir, que antes que periodistas somos personas. Está bien que cuando viajemos veamos historias  pero no hay que olvidar que son personas antes que historias. Otra cosa es que tengas capacidad para luego hacer tu trabajo con normalidad y de hecho uno de los problemas de esto, es que la gente acaba hablando de sí misma y de sus impresiones, lo que me parece que no tienen ningún interés nada más que para su entorno y para sus amigos. Escribir un reportaje relatando lo mal que lo has pasado en no sé qué mina o la angustia que has sentido me parece imperdonable porque estás quitando sitio a la historia de verdad. Creo que hay que distinguir. Tú personalmente, claro que te agitas pero luego cuando escribes tienes que ser profesional y escribir la historia tal cual es y hacerlo lo mejor posible y distinguirlo. Yo no escribo mi diario, yo voy a escribir un reportaje. Salvo que me haya pasado algo muy excepcional, que no suele ser el caso.

¿Cuál es la información básica y necesaria para un reportaje y cómo se llega hasta ella?

Cuando vas a un país es fundamental, lo primero conocer a gente que está trabajando en el tema que a ti te interesa. Tú llegas de cero, y hay gente que sabe muchísimo más que tú y que lleva años trabajando en eso y te ayuda mucho. Es necesario hacer esos contactos antes de ir a un país. Hoy en día es mucho más fácil porque las asociaciones o las personas tienen páginas web o correos electrónicos y les escribes y les cuentas quien eres y que intención tienes y organizas citas y haces reuniones y cuando llegas a un país, lo primero que haces es reunirte con esta gente, pasar un tiempo con ellos y ellos te orientan. Te dicen: mira, lo mejor que puedes hacer es ir a este sitio, buscar a esta persona, te doy este teléfono. Esos primeros pasos previos de preparar el terreno me parecen indispensables para no andar ni perdiendo el tiempo ni mirando donde no hay que mirar.

Imagina hace 15 años cuando no había manera de contactar nada más que escribiendo cartas, por eso, me parece que en eso hemos ganado mucho.

¿Qué opinas sobre la situación de crisis que vive el periodismo hoy en día?

Hay empresas que hacen periodismo que están en crisis y es verdad que afecta a todos porque es la fuente de empelo mayoritaria pero yo creo que hay experiencias de gente que está haciendo periodismo muy interesante, un poco al margen de los medios principales y me parece que lo que está habiendo es una transformación de un modelo de negocio. Pero yo lo veo más como una historia empresarial, que por supuesto a mi me afecta porque hay empresas que están mal y a mi no me pagan antes o ni siquiera me compran los reportajes y por supuesto que eso me afecta y me preocupa.

Pero el periodismo es otra cosa. Estamos hablando de cómo hacer funcionar este negocio. El periodismo en sí, hay que seguir haciendo lo mismo y en él no veo ninguna crisis, al revés, veo gente haciendo muchas cosas interesantes y muy novedosas y gente metiéndose en “bocas del lobo”. La clave es ver cómo conseguimos que haya medios nuevos digitales, que sean más sencillos, más humildes que los grandes medios pero que sean rentables.

Lo veo como una época un poco de incertidumbre pero yo estoy encantado. Yo como autónomo, gracias a Internet, a los blogs a Twitter, he conseguido publicar en otros países y en pequeñas revistas, que antes hubiera sido imposible. Para alguien como yo que trabaja de autónomo me parece una época fantástica.

¿En cuanto al futuro del periodismo?

La gente está haciendo experimentos a ver que funciona y qué no funciona. A mí para vivirlo me parece fascinante. No creo que haya habido muchas épocas en las que seamos tan conscientes de que esto se está poniendo patas arriba. Ahora se abren nuevas oportunidades que antes no existían. Antes no tenías más que la opción del periódico donde publicabas y si éste no quería publicarte, no tenías más opciones. Ahora yo he conseguido que en Italia y en Bolivia, me paguen por mi trabajo, poquito, pero me pague algo. Así se abren nuevas puertas. No sé si son suficientes pero por ahí van los tiros. Hay que diversificar un poco los sitios donde publicas, hacer los contactos, otra vez, del blog, de las redes sociales y de Internet en general. A mi me gustaría seguir con los medios tradicionales pero ya no es la única vía.

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